Gente buscando una experiencia distinta: una noche en la que hacés un mini taller de cocina, te dan todas las herramientas y materia prima, y te quedás comiendo lo que cocinaste. Es en un lugar maravilloso en Roldán. Se llama La Cocina de Mariano.
Fuimos con mi mujer el viernes. No sabes lo que vas a cocinar ni comer hasta que llegas. Solo aclaras tus restricciones alimentarias si no comes algo. Mariano arma el menú en el día con lo que está de estación y lo que se le ocurre que hagan esa noche.
Mariano va guiando, explicando el paso a paso y enseñando distintas técnicas, y todos los que participamos fuimos ayudando a hacer las preparaciones con lo que cada uno tenia ganas de aprender o aportar. Cada uno lleva vino o lo quiera tomar y se comparte.
La idea no es que te vayas aprendiendo una receta sino una experiencia vivencial con un sentido común de la cocina, y desarrolles alguna herramientas básicas de restaurante que puedas aplicar en tu cocina cotidiana. Cositas con las que después puedas jugar en tu casa.
Este fue el menú que preparamos. Los highlights: un hummus con hongos tremendo, la sorpresa de las aceitunas con pomelo, los sanguches de brazuelo, el meloso de arroz y el salpicón de pollo con mayo casera.
Mientras tanto Caro, su pareja que es artista y da talleres de arte pintó un mural en vivo y contó un poco de su laburo. Terminamos todos juntos comiendo en el patio en una noche divina. El postre fueron unas peras al vino tremendas.
Sale $50.000 e incluye todo: la clase, los materiales y la comida. Los cupos son siempre limitados porque el espacio es pequeño y acogedor y prefieren laburar de manera personalizada. Te piden seña al reservar. Y cuando lo hacés te dan la dirección del jardín secreto.
Antes de armar este proyecto un poco más lúdico y educativo, Mariano tuvo Bonito, un restaurante con mucho aire libre en Aldea, y antes de eso un puertas cerradas que se llamaba el Fresno y el Tren de Fisherton, donde comías en un patio.
Siempre arma propuestas con mucho corazón. Recomiendo. En el Instagram está el contacto. Si van después cuenten que onda. Y tengan cuidado, porque Limon vigila.



