The Bistec House. Varios gordos me habían recomendado sus burgers y nunca las había probado. Me encantaron. Son muy sabrosas: en cómo tratan la carne y el cuidado para hacer interactuar los sabores está la clave de un productazo. Burgers grandes, jugosas y buenas combinaciones.
El foco está en la hamburguesa. No hacen ninguna otra cosa. Y se nota la dedicación, que encontraron experimentando y viajando. Pan esponjoso, medallón de buen gramaje (120g en dobles, 140g en simple), y buen equilibrio de sabores entre la acidez, lo graso y toques agridulces.
Por ej: el pepino encurtido casero es rico, grande y con crunch, pero el fuerte son las salsas marcando contrapuntos. el bacon jam me pareció increíble, el dip de las papas sabe a gloria. Las papas acompañan bien, hechas en aceite a 180 grados para asegurar crocancia sin quemar.
Proporciones, técnica y sabor. Se nota que los sabores están pensados como capas, que se van apilando una encima de otro e interactúan. Usan mucha manteca, en algunas casos de una manera cochina como en la que armaron para Burgerland: es inconfundible en boca. Lo celebro.
La Big House es la versión de la Big Mac de la casa: doble medallón, cheddar x4, lechuga, cebolla, pepinillos y una salsa secreta propia. Esta es una bomba, de las que más me gustó. Un penal al medio pero a lo Chilavert, fuerte, arriba, que le arranque la cabeza al arquero.
La Argenta va por un lado más local y también garpa, aunque es menos bestial: medallón x2, doble provoleta fundida que cae sobre la carne, y chimichurri que aparece justo para levantar todo. Un combo que funciona.
La especial del mes que tuvieron en burgerland («Bistec MCM por manteca-carne-manteca) es casi delincuente: es simple, lleva un solo medallón pero de 140g, cheddar, bacon en cubos, manteca, mayo chimi, y bacon caramelizado con miel y manteca, que le suma un dulzor leve. Me gustó.
La Turbo Bistec tiene doble medallón, cheddar, panceta, lechuga, tomate, cebolla, pepinillos y salsa tasty. Acá entra en juego todo el repertorio bien estilo americano. Es grande, cargada, de esas que se desarman si no la agarrás bien.
Los chicos arrancaron en Funes, haciendo burgers en un quincho en 2019. En 2021 pusieron local allá y se vinieron a Rosario, donde pasaron ya por tres locales. Con esa experiencia armaron un salón en el que hay atractivos pero el pulso está puesto en mucho delivery y take away.
Por eso en salón hay 2×1 de cerveza y dos máquinas de arcade con emulador de todas las consolas retro que terminan siendo parte del plan si vas con amigos (le metimos al Cadillacs & Dinosaurios). Para los que tienen chicos, se vuelven locos. Siempre regresan en busca de los jueguitos.
Muy buen producto el de estos pibes. Salís con las manos oliendo a manteca y panceta, medio enchastrado y contento. Eso ya te dice bastante. Te queda el recuerdo en la boca. Y ya estás pensando cuándo volvés. Me arrepiento de no haberme llevado las sobras.





