Amigos porteños: si están interesados en probar el carlito cuando vengan a Rosario, asegúrense de bajonearse un carlito a caballo de Gorostarzu tipo 7 de la tarde. Es un carlito clásico, pero con la plancha sin cortar en triángulos ni cuadrados y con tres huevos fritos arriba.

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Su invento es una historia de folklore típico de bodegón, y hoy todavía es un secreto del lugar. Históricamente no estaba en carta: lo pedía un cliente, un tipo grande, de vieja escuela, cada vez que iba. Se volvió contagioso y otros que lo vieron lo empezaron a pedir.

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Los cocineros se lo hacían y los mozos se lo marchaban. Pero había un problema: no sabían cómo cobrarlo. Si bien lo pedía con dos huevos, le pusieron tres cuando lo dejaron en carta, para más placer. La mezcla de la yema cuando lo cortas con el queso derretido es una poesía.

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Hoy sigue siendo un carlito que piden solo los que saben de su existencia. Adentro es clásico pero con algún tip: jamón, doble queso, manteca y ketchup. Dato: el Carlito en Gorostarzu se hace con dos rodajas gruesas de pan inglés de molde pelado a cuchillo y se gratina al horno.

Valor: $23.000

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