Hace un calor tremendo. Camino por Pellegrini, drogado de sed. Diviso un oasis: una heladería. Entro y voy a la barra. Pido un cucurucho. Miro los sabores y elijo el Pistacho Imperial, con nueces y sal del Himalaya. Chocolate. Creo que caí en el lugar indicado.

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Son una de las heladerías de culto de Rosario. Sus fans sostienen que hacen los mejores helados artesanales de la ciudad, pero solo para conocedores. Touche de Crème quiere dejar de ser de nicho y redobló la apuesta con un local enorme sobre Pellegrini al 1600. ¿Valió la pena?

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Mi opinión: el helado es bueno con ganas, pero en la de Zeballos a veces era difícil ir a comprar y encontrarla abierta o que haya ciertos gustos. Le hacía falta un espacio más grande, con lugar para sentarse y un horario de apertura más extendido.

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La idea fue combinar una heladería gourmet, que mantiene el estilo y la producción artesanal, con una gran superficie al modo de las heladerías tradicionales, en pleno corredor gastronómico.

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También escalaron la producción para no quedarse sin stock de sabores: mudaron la fábrica al mismo local, en la parte de atrás, y hasta están preparando un sector de producción a la vista. En el otro local, las máquinas trabajaban al 20%. Hoy pueden fabricar 150 kg por hora.

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El nuevo lugar sumó además cafetería, con medialunas Nunzio (gran baluarte) y pastelería. Al pedir un café, te dan de regalo una bochita de helado en unos cuenquitos con forma de corazón para que lo puedas comer aparte o te puedas hacer un affogato.

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¿Son la heladería más antigua de Rosario, como ellos dicen? La historia es larga. El bisabuelo de la actual generación, Antonio Rivera, era un español que había pasado por Francia, donde aprendió a hacer helado, y llegó a la Argentina en 1919. Se radicó en Zavalla.

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Ahí abrió la heladería Don Rivera. Durante décadas fue el punto de encuentro del pueblo: los comisionistas dejaban paquetes cuando todo estaba cerrado, los equipos de voley festejaban campeonatos y dejaban sus trofeos ahí, y las chicas se citaban para encontrarse con sus novios.

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La abuela de Manu Krichman, actual maestro heladero, visitaba Rosario y soñaba con tener una heladería en Pellegrini, donde estaban todas las grandes marcas. Manu empezó a fabricar helado a los 11 años, aprendiendo de su abuelo Anibal. Tras su muerte, continuó con el negocio.

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En 2003 la heladería de Zavalla cerró. En 2011 se mudaron a Rosario y nació Touche de Crème, nombre elegido en honor al origen francés de la técnica aprendida por el abuelo. Arrancaron en un local muy chico de calle Laprida, frente a Gimnasia y Esgrima.

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Dicen que fueron de los primeros en trabajar sabores gourmet cuando todavía dominaban las megaheladerías. Vender helado artesanal recién hecho, directo del obrador al público, fue un contraste fuerte y ayudó a impulsar el auge de las pequeñas heladerías artesanales.

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En 2016 el local, que estaba debajo del edificio de Laprida 972, sufrió un trágico atentado que incendió la estructura y dejó el inmueble casi inutilizable. Un ladrón prendió fuego en el garage y desató una tragedia que se cobró dos vidas. En 2017 se mudaron a Zeballos al 900.

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Durante estos años cultivaron una buena reputación y rechazaron varias ofertas de franquicia. Cuando los hijos decidieron sumarse a la heladería familiar, se decidieron a crecer pero con la condición de no resignar calidad ni entregar la fórmula, su activo más preciado.

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Para este nuevo local se asociaron con inversores, pero la fabricación sigue en manos de la familia. Este nuevo espacio, dicen, será el local insignia a replicar con franquicias. El localcito de Punto Funes, montado en un contenedor, se abastece desde la misma fábrica.

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En sabores pasaron de 20/25 a 30/35. Sumaron clásicos granizados (DDL, menta) que antes no hacían. Los gourmet rotan. Usan ingredientes naturales, sin esencias ni colorantes, por eso muchos sabores son estacionales: el kiwi, por ejemplo, solo lo producen dos meses al año.

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Sabores interesantes que probé:

.Ricota y frambuesa
.Chocolate con frutos rojos
.El flan tiene gusto real a caramelo
.DDL, buenas notas de vainilla
.Torrontés de pera (!!!)
.Licuado de frutas, con mucho sabor a banana

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