Es increíble lo equivocado que estuve durante gran parte de mi vida en ir poco a zona norte. Y ahora no dejo de visitarla. Anoche fui a Mendieta con un amigo y fue una experiencia fantástica. Comí uno de los mejores carlitos de pollo que haya probado. Y probé el osobuco gigante.
Eran las 19.43 y yo disociaba mirando las mesas de afuera. La moza me trajo el vermut que había pedido: 80% del vaso, chorro de soda y gajo de pomelo. Nos miramos con mi amigo y sin hablar nos pusimos de acuerdo: nos pedimos unos carlitos para ver si estaban a la altura del mito.
Estábamos al aire libre, que está muy bien aprovechado desde una reforma que hicieron. Hay un sector abajo de una pérgola, otro semicerrado y un gran salón adentro, con aire. Elegimos afuera porque la tarde estaba maravillosa. Perfecta para clavarse un Pichincha.
Vinieron los carlitos: medio de osobuco y medio de pollo. Bien para verano. El de pollo muy bueno, tiene la fama merecida. Pregunté cómo lo hacen: lo hierven, porque al horno queda seco. Lo desmenuzan y lo mezclan con mayo. Doble queso, jamón y ketchup. El pan está muy bien.
El carlito de osobuco estaba un puntito salado pero es sabroso. La carne viene jugosa y con vegetales, cebolla y pimientos asados. Apuramos el vemut y pedimos otra ronda. Nadie estaba apurado aunque era día de semana. Cerca del río la velocidad te baja sola.
Nos quedamos charlando y cayó la noche. Y de repente nos dimos cuenta de que teníamos el apetito suficiente para jugarnos un pleno y probar algo que había visto en redes y me había dado ganas: el chipote, un plato tan exagerado como apto Instagram.
¿Qué es? Es un plato de cocina elaborada: en el medio viene una pieza de osobuco que parece sacada de los Picapiedras, con la carne despegándose del hueso completo. Viene en un disquito y lo acompañan ravioles con salsa. Prehistórico y criminal.
Mentiría si dijera que no estuvo bueno. Es mortal. Y los aromas me trajeron recuerdos vívidos de entrar a la cocina de mi abuela tana los domingos, mientras hacía el estofado. Por eso en estos lugares sirven Pichincha: el vermut también está hecho de retazos de memoria sensorial.
Mendieta (Eudoro Carrasco 3875) es un clásico de la zona norte. Esta hace más de 25 años pero el año pasado le dieron un lavado de cara estético. Era negro cervecería y ahora está más iluminado, el mobiliario es confortable y vistoso. Y el blanco le sienta bien.
Eran casi las 22 y decidimos irnos. Sudabamos de salsa en esa noche cálida de febrero. Encendí un tabaco negro antes de subir al auto de mi amigo. Miré el río, allá enfrente. Y valoré el momento para que no se me escurra entre los dedos vertiginosos del presente perpetuo.
Gracias
@vermutpichincha por apostar a este tipo de contenido. Me encanta visitar esos rincones hermosos de los bares rosarinos para armar este mapa de aquellos lugares especiales. Pueden ver el resto de las entregas tocando en la etiqueta Vermut Pichincha.





