Post homenaje al sandwich Goros de tortilla. Es literalmente una tortilla entera recién hecha dentro de un pan árabe de Safyta (de los mejores) con lechuga, tomate, queso y panceta dorada a la plancha. Simple, popular y rendidor. Una institución.
El tamaño es bestial. Para compartir. Salvo que vayas con MUCHA hambre como yo que me hice una merienda saludable con una Coca (Zero, obvio). A mi entender, fundamental agregarle mayonesa para más placer. Precio: $26.500
El sandwich tiene una historia linda: nació de un viaje y de un descubrimiento que hizo el dueño de Gorostarzu, Jorge Sauan, a comienzos de los 2000, cuando vivió durante un año en España.
En Valencia conoció la bocata de tortilla de patata, una preparación sencilla y contundente: una baguette rellena con una tortilla de papa cortada a la medida del pan, sin mayonesa ni ningún otro agregado.
En aquel momento no había tanta facilidad para acceder a la información gastronómica. Instagram, la globalización y el acceso permanente a contenidos hicieron que conocer platos de otros lugares fuera mucho más sencillo.
Pero en 2002, para alguien de poco más de 20 años, muchas de esas cosas aparecían recién cuando uno tenía la posibilidad de viajar. Y aquella tortilla entre dos panes sorprendió a Sauan.
Le gustó tanto que, cuando volvió a Argentina, la idea quedó dando vueltas. Apenas siete meses después apareció la oportunidad de hacerse cargo de Gorostarzu y, al momento de armar la carta, el Turco no dudó en llevar aquella experiencia de Valencia a Rosario.
Pero no se limitó a copiarla. Le dio una vuelta de tuerca. En lugar de la baguette eligió pan árabe: redondo, chato y blando. También cambió la temperatura de servicio: mientras en España la tortilla se come a temperatura ambiente, acá decidió servirla caliente.
A partir de ahí empezó a sumar capas y contrastes. Primero queso, después la panceta pasó a ocupar el lugar que podría haber tenido el jamón, pero con ese punto crujiente que aporta cuando sale de la plancha. La lechuga y el tomate, en tanto, suman frescura y humedad.
Lo que comenzó como un recuerdo de un viaje terminó transformándose en un clásico de Gorostarzu. Después de más de 20 años, hay clientes que llegan especialmente a pedirlo y que incluso se hicieron fanáticos del sándwich.
Para Sauan, esa permanencia tiene un valor especial, porque representa una de las razones por las que entiende la gastronomía como parte fundamental de los viajes: conocer qué comen otros, descubrir preparaciones y después llevar esas experiencias a la propia cocina.
El Goros es, en definitiva, un sándwich simple, pero con historia detrás. Una tortilla que cruzó el océano, llegó a Rosario y encontró una nueva identidad. Una de esas recetas que nacen casi de casualidad y que con los años terminan formando parte de la identidad de un lugar.





